Robert Battle, uno de los extranjeros más queridos de la Liga Nacional

(Por Básquet Plus) Hablar de Robert Battle es hablar de dominio. Despotismo en su estado más puro y una personalidad bien argenta. Su agresividad lo llevó a ser uno de los más queridos, y también uno de los más imparables en la historia de la Liga Nacional. Títulos, jerarquía, liderazgo y seguridad de que al lado suyo todo iba a estar bien. No era muy alto (2,04), pero compensaba su falta de centímetros con intangibles, preponderancia y supremacía.

Nacido en Philadelphia, Estados Unidos, criado en Argentina, Robert Battle logró meterse en la historia grande del país y de la liga a través de su pasión. Su travesía criolla comenzó en la temporada 2004/05, cuando defendió los colores de Conarpesa de Puerto Madryn. Esa campaña fue espectacular y poco duró el foráneo en la Liga, ya que luego se fue a España.

En la 2006/07 lo repatrió Libertad de Sunchales y allí se robó el corazón de todos cual ladrón, a base de puntos, rebotes y tapas vistosas. Por si esto fuera poco, el extranjero de Estados Unidos fue elegido el mejor foráneo de la temporada siguiente y se erigió como una de las piezas nodales en el campeonato de la Liga Nacional de 2007/08, en donde los Tigres pegaron el grito al cielo tras derrotar 4-0 a Quimsa en la final. 

La vida lo llevó a dar vueltas por Europa de nuevo tras ese título, pero en 2010 volvió a su zona de confort, en donde otra vez visitó la negra de los tigres de Sunchales. Tras eso, el pivote viajó a Venezuela y regresó al país para jugar en Lanus, en la capital del país. En esa temporada, la 2012/13, estuvo cerca del anillo, pero su equipo perdió ante Regatas, esta vez también por 4-0, pero en su contra.

En la 2013/14 estuvo en Boca, adonde otra vez volvió a demostrar su relevancia. Pero lo mejor llegaría la campaña siguiente, adonde arribó a Quimsa para formar uno de los mejores equipos de las últimas temporadas. Allí vivió un idilio y se mantuvo por tres lustros en los que ganó la Liga Nacional y el MVP de las finales en 2014/15. También fue elegido el mejor americano de esa campaña.

Luego dejó Quimsa en 2017 y regresó a Argentina en 2018, con ya 37 años bajo sus espaldas. Fichó para Comunicaciones de Mercedes y lo hizo bien hasta que las lesiones lo golpearon de manera aguda. Finalmente, el pivote y la institución dijeron basta tras una lesión en la rodilla izquierda que lo iba a marginar por tiempo prolongado.

Desde que llegó lo hizo todo, sin quejarse y adaptándose. Se peleó con algunos, pero lo quisieron todos. En algún momento lo quisieron para la selección nacional y cualquier cosa pudo pasar. No le importó estar fuera de casa, ni los largos viajes ni las vastas giras en colectivo. Fue un extranjero fundamental, de esos que siempre pero siempre vale la pena hablar. Aparece en las charlas de bar y su constancia lo hizo fundamental. Robert Battle, señoras y señores. Aunque, a esta altura, ya habría que llamarlo Roberto. Un argentino más, un personaje especial.