«Frícula». «Kelo». ¡Así era conocido por todos! Tipo entrañable. Bonachón. Recorrió miles de torneos junto a cientos de pequeños que representaron al fútbol cañonero.
Una bandera. Era director técnico o lo que sea necesario: colaborador incansable durante décadas. Formador de talentos y buenas personas. Su partida deja un vacío inmenso.
Pero también un legado imborrable en el corazón de tantas generaciones de deportistas. Lo despedimos con profunda tristeza y respeto, abrazando a sus seres queridos.
Fue un gran orgullo haberlo tenido en la gran familia aurinegra. Gracias por tanto, Frícula.








