Soñaba con estar presente en el festejo del Centenario del Club Deportivo Libertad, Institución que lo vio nacer y consagrarse como un eximio futbolista, que era aplaudido por su fuerza, su tesón y por sobre todo…su amor a la camiseta. Tenía una memoria prodigiosa, podía narrar con la misma pasión con que había jugado, cada encuentro, cada gol, cada jugada…Sus ojos se empañaban cuando los recuerdos se hacían presentes, y las anécdotas armaban la historia del club como si el tiempo no hubiera transcurrido. Pero, esta mañana lo llamaron desde muy lejos porque les hacía falta un goleador, con potencia, y pensaron en él, debía integrar el equipo, llevar su garra y engarzar los colores aurinegros para festejar los 100 del Club, allá arriba, donde seguirá narrando vivencias y enarbolando su magia, por eso partió con la camiseta puesta. Su desaparición física deja, sin dudas un gran vacío en la familia liberteña, por ello se ha elaborado el pertinente Decreto de Honores, flameando a media asta la bandera y dándole el último adiós, mañana, cuando sus restos se detengan brevemente frente a la Entidad Aurinegra a la hora 9. |